Un estudio neurofisiológico identifica tres factores clave —visceral, intelectual y emocional— que explican cómo surge la emoción al volante y cuándo se alcanza el estado de “flujo”.
Castrol ha presentado los resultados de un estudio independiente que analiza, desde la neurociencia, qué ocurre en el cuerpo humano cuando experimenta la emoción de conducir. La investigación, realizada con tecnología avanzada de monitorización cerebral, ocular, cardíaca y cutánea, identifica los factores que desencadenan esta sensación y desmonta la idea de que la velocidad es su principal origen.
El informe, elaborado por Brainbox, se basa en cinco experiencias de conducción en circuito cerrado en el Reino Unido, tanto como conductores como pasajeros. Los participantes llevaron equipos de medición neurofisiológica para registrar patrones de activación cerebral, frecuencia cardíaca, respuesta galvánica de la piel y movimientos oculares.
Tres factores que convergen para generar emoción
El estudio de Castrol EDGE concluye que la emoción de conducir surge cuando confluyen tres factores clave:
- Visceral: estimulación mental y física.
- Intelectual: grado de concentración.
- Emocional: equilibrio entre entusiasmo y miedo.
El documento señala que esta sensación aparece cuando los tres factores se intensifican simultáneamente: “La emoción de conducir nace de la inmersión controlada, no de la velocidad”. Si uno de ellos supera el umbral tolerable para cada persona, la emoción se transforma en miedo, generando patrones neurofisiológicos menos uniformes.
El estado de “flujo”: máxima concentración y control
El estudio identifica un punto óptimo en el que el conductor entra en un estado de “flujo”, caracterizado por una activación cerebral elevada, una mirada anticipatoria y una sensación plena de control. Este estado se alcanzó especialmente al volante del McLaren Artura GT4, donde se registraron:
- 70 fijaciones por minuto en el vértice de las curvas.
- 2,5 parpadeos por minuto, frente a los 15-20 habituales en reposo.
- Elevada actividad theta frontal (4-8 Hz), asociada a concentración profunda.
- Actividad alfa moderada (8-12 Hz), vinculada a alerta serena.
Los niveles más elevados de activación cerebral y corporal, junto con los mayores indicios de inmersión cognitiva y control físico.
Cuando la emoción se convierte en miedo
La experiencia como pasajeros en el JP-LM mostró el patrón opuesto: aumento de ondas beta (estrés), descenso de theta y alfa, y movimientos oculares erráticos. El estudio recoge que durante esta prueba se registraron “40 parpadeos y 190 fijaciones independientes por minuto en plena curva”, indicadores de ansiedad y sobrecarga cognitiva.
La velocidad no es el factor determinante
Aunque la velocidad intensifica la activación, no es el elemento que define la emoción. El karting —a velocidades moderadas— generó niveles de emoción comparables al McLaren GT4, mientras que la experiencia todoterreno, a apenas 8 km/h, mostró activación positiva sin miedo.
“la concentración y la sensación de control son más determinantes que la velocidad máxima”.
Ingeniería de datos aplicada a Castrol EDGE
Castrol encargó este estudio como parte de su filosofía de ingeniería de datos, aplicada al desarrollo de su lubricante Castrol EDGE, diseñado para ofrecer el máximo rendimiento. Según Vincent Panel, “nos apasiona la conducción y queríamos conocer qué siente realmente el conductor: emoción, control y conexión”.
El estudio demuestra que cualquier persona puede experimentar esta emoción sin necesidad de conducir un superdeportivo, siempre que exista concentración, control y un entorno seguro.
