Nissan reduce su dependencia de tierras raras sin renunciar al rendimiento

La marca avanza en tres frentes: menos disprosio en imanes, motores sin imanes permanentes y recuperación del 98% de tierras raras al final de la vida útil del propulsor.

Nissan ha consolidado una estrategia técnica de más de una década para reducir su dependencia de las tierras raras pesadas, uno de los principales cuellos de botella industriales del coche eléctrico. La compañía explica que su enfoque se basa en tres vías complementarias: “menos disprosio en los imanes donde estos siguen aportando valor, motores sin imanes permanentes donde la arquitectura del propulsor lo permite, y recuperación de tierras raras cuando el motor llega al final de su vida” .

Menos disprosio: imanes más eficientes y con menor carga crítica

El trabajo comenzó en 2012 con el desarrollo de un motor eléctrico que reducía un 40% el disprosio gracias a la técnica de difusión en borde de grano, que concentra este elemento solo donde aporta estabilidad térmica. El documento recuerda que esta innovación se estrenó en el LEAF actualizado de noviembre de 2012 .

La progresión continuó con el Note e‑POWER de 2020, cuyos imanes incorporan un 85% menos de tierras raras pesadas respecto al LEAF de 2010 .

Motores sin imanes permanentes: el rotor excitado del Ariya

En modelos como el Nissan Ariya, la marca opta por un motor síncrono de excitación eléctrica (EESM), que prescinde de imanes permanentes y elimina la dependencia de tierras raras.

Este motor sustituye el imán del rotor por una bobina alimentada eléctricamente, lo que permite “regular de forma independiente las corrientes de rotor y estator según la carga, con ganancias de eficiencia y una reducción de vibraciones y ruido” .

Esta arquitectura, sin embargo, genera más calor en el rotor, por lo que Nissan combina ambas soluciones según la aplicación: “El imán permanente ofrece densidad de potencia, par y compacidad… El rotor excitado elimina la dependencia de las tierras raras a cambio de mayor complejidad” .

Reciclaje: recuperar el 98% de las tierras raras

La tercera vía se centra en la recuperación de materiales al final de la vida útil del motor. Junto con la Universidad de Waseda, Nissan ha probado un proceso que “recupera el 98% de las tierras raras del motor y recorta cerca del 50% el tiempo y el trabajo frente al método anterior” .

El procedimiento funde el motor a más de 1.400 °C y separa las tierras raras en una capa superior de escoria, desde donde se recuperan de forma eficiente.

Un problema industrial y geopolítico

Nissan subraya que la dependencia de tierras raras no se debe a su escasez geológica, sino a la concentración extrema de su producción y procesado: “cerca de dos tercios de la producción mundial sale de un solo país” y “una sola geografía reúne en torno al 92% de la producción anual de imanes”.

Reducir el disprosio y reciclar materiales disminuye la exposición industrial y la vulnerabilidad ante tensiones geopolíticas, especialmente tras los controles a la exportación introducidos en 2025.

Nissan Green Program 2030: hacia el “no new material resource use”

Las tres líneas de trabajo se integran en el Nissan Green Program 2030, cuyo objetivo es “ningún uso de nuevos recursos materiales” . La estrategia combina sostenibilidad, eficiencia y trazabilidad en toda la cadena de suministro.

Con esta política, Nissan refuerza su posición como referente en electrificación y gestión responsable de materiales críticos, manteniendo el rendimiento sin comprometer la estabilidad industrial.