Citroën Saxo VTS: el pequeño deportivo que marcó una era

El mítico utilitario cumple 30 años como referente de deportividad accesible y diseño icónico

Treinta años después de su lanzamiento, el Citroën Saxo VTS sigue siendo uno de los pequeños deportivos más influyentes de su generación. Nacido en 1996 como heredero natural del AX Sport y AX GTi, el modelo combinó un motor 1.6 de 120 CV, un peso de 935 kg y un chasis de enorme eficacia, convirtiéndose en un auténtico kart de carretera. Su equilibrio entre prestaciones, fiabilidad y precio lo consolidó como un vehículo de culto.

El diseño del VTS, firmado por un joven Gilles Vidal, aportó una estética deportiva sin estridencias, con pasos de rueda ensanchados y paragolpes específicos. Bajo el capó, el bloque TU5J4 ofrecía una respuesta contundente, apoyado en una caja de cambios de desarrollos cortos y un comportamiento dinámico que permitía al Saxo plantar cara a vehículos más potentes en tramos sinuosos.

A finales de los noventa, Citroën amplió la gama con versiones VTS de 90, 100 y 75 CV, democratizando su estética deportiva. El restyling de 1999 modernizó su imagen con faros almendrados y un capó rediseñado, manteniendo intacto su carácter.

En competición, el Saxo VTS confirmó lo que ya demostraba en carretera. Su presencia en rally, rallycross, circuito y hielo lo convirtió en un coche escuela para toda una generación de pilotos. Las copas monomarca —Saxo Cup, Saxo Challenge, Saxo Rallycross, Saxo Glace— impulsaron carreras como las de Patrick Henry, Yoann Bonato o Marc Amourette. El hito más destacado llegó en 2001, cuando Sébastien Loeb y Daniel Elena conquistaron el Mundial Junior de WRC con un Saxo Super 1600.

Fabricado hasta 2003 en Aulnay-sous-Bois, el Saxo VTS es hoy un modelo de colección muy codiciado, con presencia habitual en rallies regionales y un valor sentimental que trasciende generaciones. Citroën celebra su 30º aniversario reivindicando un coche que encarnó como pocos el espíritu de la marca: creatividad, accesibilidad y eficacia.