La DGT reúne al grupo de trabajo GT‑52 y presenta estudios clave sobre motocicletas, seguridad vial y perfiles de riesgo para impulsar nuevas medidas regulatorias y formativas.
La Dirección General de Tráfico ha celebrado una nueva reunión del Grupo de Trabajo GT‑52 “Motocicletas y Seguridad Vial”, un encuentro que ha puesto sobre la mesa la urgencia de actuar ante el único colectivo cuya siniestralidad no mejora: los motoristas.

Durante 2024 fallecieron 441 motoristas, el 25% del total de víctimas mortales, pese a que representan solo el 12% del parque de vehículos. Esta brecha creciente sitúa a España como uno de los países de la UE con mayor proporción de muertes de usuarios de motocicleta respecto al total.
En la sesión se presentaron tres estudios elaborados por INSIA, Applus IDIADA y Sigma Dos, que analizan los sistemas de seguridad activa y pasiva, la relación entre características de la motocicleta y el riesgo vial, así como el perfil del motorista y su comportamiento en carretera. Los informes ofrecen una radiografía precisa de un colectivo diverso, experimentado pero aún expuesto a prácticas que incrementan su vulnerabilidad.
Un perfil experimentado pero con conductas de riesgo
El estudio de Sigma Dos, basado en más de 500 entrevistas, revela que uno de cada cuatro motoristas ha sufrido un siniestro en la última década.
La mayoría cuenta con una amplia experiencia —el 59% conduce moto desde hace más de diez años—, pero persisten conductas inseguras como excesos de velocidad, desplazamientos entre vehículos o uso del arcén.
Aunque casi la mitad declara percibir un riesgo alto, esta sensibilidad no se traduce siempre en hábitos seguros. Además, quienes han sufrido siniestros tienden a acumular más sanciones por velocidad, alcohol, drogas o circular sin casco.
El informe también destaca el fenómeno de los “reborn”, motoristas que regresan tras largos periodos sin conducir. Este grupo presenta particularidades propias: utiliza motos sport touring o custom, conduce por ocio y reconoce tanto una mayor percepción del peligro como la persistencia de prácticas inseguras.
Características de la moto: potencia, edad y tipo importan
El análisis de Applus IDIADA confirma que el riesgo se explica por una combinación de factores, entre ellos la edad del conductor y la potencia del vehículo.
Los menores de 24 años siguen siendo los más expuestos por kilómetro recorrido, mientras que la siniestralidad total se concentra en franjas de mayor edad, debido al volumen de desplazamientos.
Las motos de potencia media‑alta se asocian a mayor mortalidad, y los scooters, pese a ser el 51,1% del parque, concentran un 60,8% de los siniestros. El estudio concluye que limitar la cilindrada no basta: es necesario atender al tipo de moto y al perfil del usuario para mejorar la eficacia de la formación y las licencias.
Equipamiento de seguridad: avances y obligaciones futuras
El informe de INSIA actualiza la evidencia sobre los sistemas de protección. El casco continúa siendo el elemento más determinante, reduciendo un 42% el riesgo de fallecimiento y un 69% las lesiones en la cabeza.
La ropa técnica con protecciones, los airbags para motoristas, los guantes y las botas muestran una eficacia notable en la reducción de lesiones, con descensos de hasta el 90% en abrasiones según la zona protegida.
El nuevo Reglamento General de Circulación, cuya aprobación está prevista este año, incorporará como obligatorios los guantes, el calzado cerrado y el chaleco reflectante para motoristas profesionales.
El conjunto de estudios presentados evidencia la necesidad de reforzar la formación especializada, especialmente entre motoristas jóvenes y colectivos vulnerables, y de adaptar la normativa a un escenario donde el uso de la motocicleta crece, pero también lo hace la exposición al riesgo.