La DGT destaca la reducción de siniestros y el impacto positivo de la limitación de 30 km/h en vías urbanas de un solo carril, una medida pionera en seguridad vial y avalada por organismos internacionales
La implantación del límite de 30 km/h en las calles de un solo carril por sentido cumple cinco años con un balance que confirma su impacto en la reducción de la siniestralidad, la mejora de la convivencia entre modos de transporte y la disminución del ruido y la contaminación en las ciudades españolas. La Dirección General de Tráfico subraya que esta medida, vigente desde mayo de 2021, ha consolidado un nuevo modelo de movilidad urbana centrado en la protección de los usuarios vulnerables.

España fue el primer país del mundo en aplicar de forma generalizada esta limitación, una decisión respaldada por organismos como la OMS, la Comisión Europea y el ETSC, y que posteriormente han adoptado territorios como Gales o están estudiando otros países europeos. La DGT recuerda que la probabilidad de fallecer en un atropello se reduce drásticamente al pasar de 50 a 30 km/h, un argumento clave en la estrategia de seguridad vial.
Los datos de 2024 confirman la tendencia: las víctimas mortales en ciudad han descendido casi un 5 por ciento respecto a 2019. El impacto es especialmente notable entre ciclistas (–19 por ciento) y peatones (–16 por ciento). Por franjas de edad, el mayor descenso se registra entre los 35 y 44 años, con una caída del 42 por ciento, mientras que el único aumento se observa en el grupo de 15 a 24 años.
En las ciudades de más de 100.000 habitantes, cuatro de cada diez han reducido su siniestralidad desde la entrada en vigor del límite. Además, nueve municipios no registraron ninguna víctima mortal en 2024: Alcobendas, Alcorcón, Barakaldo, Dos Hermanas, Leganés, Mataró, Rivas-Vaciamadrid, Telde y Torrejón de Ardoz.
La DGT enmarca esta evolución en un modelo que distingue entre vías principales —el 20 por ciento de las calles, que soportan el 80 por ciento del tráfico y mantienen el límite de 50 km/h— y el resto de la red urbana, destinada al calmado del tráfico y a la convivencia con bicicletas, VMP y peatones. La reducción de velocidad, señala el organismo, es esencial para garantizar la seguridad en un entorno donde la movilidad es cada vez más diversa.
Cinco años después, el límite de 30 km/h se consolida como una herramienta estructural para avanzar hacia ciudades más seguras, habitables y sostenibles, con un impacto medible en la protección de los usuarios más vulnerables.