La compañía reclama una regulación más flexible para reforzar la competitividad de la industria europea del automóvil y acelerar una transición energética realista
Toyota pide una nueva visión para la automoción europea
Toyota Motor Europe ha lanzado un mensaje directo a los legisladores europeos y británicos en pleno debate sobre el futuro de la industria del automóvil. La compañía propone sustituir el concepto tradicional de «Made in Europe» por el modelo«Made with Europe», una fórmula que apuesta por integrar a socios estratégicos de confianza como Reino Unido, Turquía y Japón para reforzar la competitividad del sector frente a la competencia global.
La posición de Toyota llega en un momento clave para la industria, mientras la Unión Europea avanza en la futura Ley de Aceleración Industrial y en nuevos marcos regulatorios para la automoción, al tiempo que el Reino Unido revisa su mandato de vehículos de cero emisiones (ZEV).
Una Europa ampliada para competir a escala global
Toyota defiende que la fortaleza industrial europea no debe limitarse exclusivamente al territorio comunitario. Según la compañía, la integración con socios estratégicos permitiría configurar un mercado de alrededor de 31 millones de vehículos, una dimensión necesaria para competir con otras grandes regiones industriales del mundo.
La empresa considera que el valor de un vehículo producido en Europa no depende únicamente del origen de sus componentes, sino también de factores como la ingeniería, la investigación, el desarrollo tecnológico, el ensamblaje y el empleo cualificado generado en el continente.
«Toyota no es un invitado en Europa. Somos un fabricante europeo y queremos que la industria automovilística europea tenga éxito«, afirmó Yoshihiro Nakata, presidente y CEO de Toyota Motor Europe.
Más flexibilidad para los objetivos de emisiones
Uno de los principales mensajes trasladados por Toyota se centra en la necesidad de adaptar los objetivos climáticos a la realidad del mercado.
La compañía respalda las metas medioambientales europeas, pero solicita que los objetivos de reducción de CO₂ sean realistas, tecnológicamente neutros y compatibles con la demanda efectiva de los consumidores.
Según la empresa, las previsiones apuntan a que los vehículos eléctricos de batería representarán alrededor del 45% de las matriculaciones en 2030, mientras que la normativa actual exige niveles superiores al 55%, lo que podría generar tensiones para los fabricantes.
Por ello, Toyota plantea establecer periodos de cumplimiento más amplios y mecanismos de flexibilidad que permitan acompasar la transición energética con la evolución real del mercado.
El reconocimiento de los combustibles renovables
Otro de los puntos centrales de la propuesta es el reconocimiento de los vehículos que utilizan exclusivamente combustibles renovables elegibles (VEEF).
Toyota solicita que este tipo de vehículos puedan ser considerados de cero emisiones dentro de la regulación europea, siempre bajo una definición común alineada con la Directiva Europea de Energías Renovables (RED III).
La compañía defiende que la transición hacia una movilidad descarbonizada no debe apoyarse en una única solución tecnológica, sino en un enfoque abierto que permita coexistir a diferentes tecnologías capaces de reducir las emisiones.
Una hoja de ruta hasta 2035
Entre las propuestas trasladadas a los legisladores europeos destaca la creación de un periodo de cumplimiento de cinco años entre 2028 y 2032 para suavizar la adaptación normativa en torno a 2030. Asimismo, Toyota plantea un objetivo de reducción de emisiones del 90% para 2035 acompañado de fórmulas de flexibilidad vinculadas a combustibles renovables y materiales de menor impacto ambiental.
También solicita objetivos diferenciados para los vehículos comerciales ligeros, argumentando que las necesidades operativas de este tipo de usuarios requieren estrategias específicas.
Llamamiento al Reino Unido para alinear estrategias
La compañía también se dirige al Gobierno británico, al que pide una transición alineada con los planteamientos de la Unión Europea.
Toyota propone objetivos más realistas para 2030, mantener herramientas de flexibilidad normativa y definir desde ahora el marco regulatorio que deberá regir la industria hasta 2035.
Además, solicita que Londres estudie mecanismos similares a los planteados por Bruselas para reconocer los combustibles renovables como una herramienta complementaria en la reducción de emisiones.
Toyota reivindica su papel industrial en Europa
La compañía recuerda que lleva más de seis décadas desarrollando actividad industrial en Europa y que participa en el diseño, desarrollo y fabricación de vehículos, motores y sistemas híbridos, además de invertir en talento y conocimiento industrial junto a proveedores europeos.
En este contexto, Matt Harrison, director corporativo de Toyota Motor Europe, defendió la necesidad de construir alianzas industriales sólidas para afrontar la transformación del sector.
«El aislamiento nos hace más débiles. Europa cuenta con las capacidades, el talento y los socios de confianza necesarios para liderar, pero la legislación debe reflejar el ritmo al que los clientes pueden y están dispuestos a cambiar. Nuestra principal petición es apostar por el concepto ‘Made with Europe’, porque juntos somos más fuertes«, señaló.
La propuesta de Toyota sitúa sobre la mesa uno de los grandes debates que marcarán el futuro inmediato de la automoción: cómo combinar la ambición climática, la competitividad industrial y las necesidades reales del mercado en un entorno global cada vez más exigente.
