La historia deportiva de Opel: de su primera victoria en 1901 al salto definitivo hacia la movilidad eléctrica
La marca alemana celebra 125 años desde su primera victoria en competición, un hito que marcó el inicio de una trayectoria que ha definido su identidad tecnológica y deportiva. El 31 de marzo de 1901, Heinrich Opel conquistó la carrera de montaña de Königsstuhl con un “Motorwagen” modificado, un triunfo que inauguró una era de innovación y ambición en el automovilismo.

Aquel éxito no fue casual. Los hermanos Opel comprendieron pronto que la competición era el laboratorio perfecto para mejorar la fiabilidad, el rendimiento y la ingeniería de sus vehículos. Apenas un año después, Heinrich Opel volvió a imponerse en Königsstuhl, esta vez con un Opel‑Darracq profundamente evolucionado. La marca continuó sumando hitos, como la victoria de Fritz von Opel en la inaugural carrera del AVUS berlinés en 1921, ante más de 200.000 espectadores.
Durante el siglo XX, Opel consolidó su presencia en los rallies y en los circuitos. En 1966, Lille‑Bror Nasenius logró el Campeonato Europeo de Rally para turismos; en 1974, Walter Röhrl y Jochen Berger dominaron el Europeo; y en 1982, Röhrl y Christian Geistdörfer llevaron al Opel Ascona 400 a lo más alto del Campeonato Mundial de Rally. En los circuitos, la marca brilló con el Calibra “Cliff”, con el que Manuel Reuter conquistó el ITC en 1996, y con el Astra V8 Coupé, vencedor en las 24 Horas de Nürburgring en 2003.
Hoy, Opel reafirma su papel pionero con una apuesta decidida por la electrificación. Desde 2021 organiza la primera copa monomarca de rally eléctrico del mundo, un proyecto que ha demostrado que la emoción del automovilismo no está reñida con la ausencia de emisiones locales. El nuevo Opel Mokka GSE traslada esa experiencia a la carretera, mientras que el Opel GSE Formula E Team debutará la próxima temporada en el Campeonato Mundial ABB FIA Formula E, un paso estratégico hacia un futuro plenamente eléctrico.
Con 125 años de historia deportiva, Opel demuestra que su espíritu competitivo sigue intacto. Desde aquel ligero Motorwagen de 5 CV hasta los avanzados monoplazas eléctricos, la marca ha utilizado la competición como motor de progreso, consolidando un legado que continúa evolucionando.