El Salón del Automóvil de Bruselas ha sido el escenario elegido por Mazda para revelar el Mazda CX‑6e, un modelo que marca un punto de inflexión en la estrategia eléctrica de la firma japonesa.
Mazda da un paso decisivo en su estrategia de electrificación con la presentación del Mazda CX‑6e, un SUV eléctrico de tamaño medio que llega para reforzar la presencia de la marca en un segmento cada vez más competitivo. El modelo, desarrollado en estrecha colaboración entre los equipos de Japón, Europa y China, se concibe como una síntesis de diseño emocional, ingeniería precisa y tecnología orientada al conductor, manteniendo intacta la filosofía Jinba Ittai que define a la firma.
El CX‑6e se asienta sobre una batería LFP de 78 kWh, capaz de ofrecer hasta 484 km de autonomía WLTP en su versión con llanta de 19 pulgadas. Su motor eléctrico trasero desarrolla 190 kW (258 CV) y 290 Nm, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos y una velocidad máxima limitada a 185 km/h. La carga rápida en corriente continua alcanza los 195 kW, permitiendo recuperar del 10 al 80% en 24 minutos, mientras que la carga doméstica trifásica de 11 kW garantiza una gestión eficiente en el día a día.










En el plano estético, el CX‑6e representa una evolución del lenguaje Kodo – Alma del movimiento, reinterpretado bajo la idea de “emoción moderna futurista”. El diseño exterior, con una fuerte influencia del estudio europeo, combina superficies limpias, proporciones atléticas y elementos tecnológicos como los retrovisores digitales —una primicia en un modelo de producción de Mazda—. La paleta de colores incluye siete tonos, con especial protagonismo para el Nightfall Violet, un acabado que varía entre el púrpura y el negro según la luz.
El interior se inspira en el concepto japonés ma, que prioriza la armonía del espacio vacío. El habitáculo destaca por su serenidad visual, materiales Maztex de nueva generación y una estudiada iluminación ambiental. La gran protagonista es la pantalla panorámica táctil de 26 pulgadas, con resolución 5K, diseño dividido y un tratamiento antirreflejos que garantiza legibilidad en cualquier condición. Se complementa con un Head‑Up Display avanzado y un sistema de sonido de 23 altavoces con amplificador de 1.280 W.
La conectividad y el confort se articulan alrededor del concepto omotenashi, la hospitalidad japonesa. El vehículo reconoce la proximidad del conductor, despliega retrovisores, ajusta el asiento y activa una secuencia luminosa de bienvenida. Incorpora reconocimiento de voz multilingüe, control por gestos con siete comandos físicos y modos específicos como Pet Comfort, Descanso, Relax o Túnel de lavado, que adaptan automáticamente múltiples funciones del vehículo.
En materia de seguridad, el CX‑6e integra un paquete completo de asistentes, desde el Smart Brake Support hasta el Mantenimiento de carril de emergencia, pasando por sistemas de detección de tráfico, prevención de ángulo muerto y un total de nueve airbags. La cámara interior permite además la detección de presencia de niños, reforzando su enfoque familiar.
El comportamiento dinámico ha sido ajustado específicamente para Europa por el Centro de I+D de Mazda en Oberursel. Suspensiones recalibradas, dirección de 2,55 vueltas entre topes y una gestión precisa del frenado regenerativo buscan ofrecer una conducción equilibrada, silenciosa y natural, acorde con las expectativas del mercado europeo.
El Mazda CX‑6e llegará a los concesionarios europeos en el verano de 2026, consolidando la ofensiva eléctrica de la marca junto al Mazda6e y anticipando una nueva etapa en la identidad de Mazda.
