Mercedes firma un doblete en Albert Park tras un fallo estratégico de Ferrari, con George Russell vencedor, Kimi Antonelli segundo y Charles Leclerc tercero; Fernando Alonso abandona y Carlos Sainz sufre en el fondo del pelotón.
La primera carrera de la temporada en Albert Park dejó una conclusión incontestable: Mercedes ha llegado preparado para dominar y Ferrari continúa atrapado en viejos errores. La victoria de George Russell, acompañado en el podio por el debutante Kimi Antonelli, se cimentó tanto en el ritmo del W15 como en una decisión incomprensible del muro de Maranello, que volvió a comprometer una oportunidad real de triunfo para Charles Leclerc.

El arranque fue vibrante. Los Ferrari protagonizaron una salida impecable, con Leclerc situándose al frente y Lewis Hamilton ascendiendo a la tercera plaza. Pero el gran protagonista de los primeros metros fue Fernando Alonso, que ejecutó una arrancada magistral para colocarse décimo tras adelantar diez coches. Su actuación, sin embargo, quedó truncada por problemas mecánicos que le obligaron a abandonar en la vuelta 14, antes de volver a pista brevemente a modo de test y retirarse definitivamente en la 35.
La carrera se estabilizó en un grupo cabecero formado por los dos Ferrari y los dos Mercedes, con Russell mostrando un ritmo creciente. El británico superó a Leclerc en una primera batalla intensa, aunque el monegasco recuperó la posición. La tensión estratégica se disparó con la aparición de varios Virtual Safety Car, momentos que Mercedes aprovechó con precisión quirúrgica para ejecutar una doble parada que resultaría decisiva.
Ferrari, en cambio, decidió permanecer en pista con ambos coches, perdiendo la ventana ideal para detenerse. Cuando finalmente Leclerc entró en boxes, ya era demasiado tarde: Russell había consolidado su ventaja y Antonelli se había asegurado la segunda plaza. El monegasco, pese a contar con neumáticos más frescos, no pudo recortar la brecha y terminó resignado a un tercer puesto que sabe a poco.
Por detrás, Lando Norris y Max Verstappen protagonizaron la única batalla relevante en las últimas vueltas, con el británico defendiendo la quinta posición frente a un Red Bull que, lejos de su dominio reciente, mostró un rendimiento irregular. Verstappen, que ya había sufrido un accidente en clasificación, solo pudo ser sexto.
La jornada fue especialmente dura para los pilotos españoles. Carlos Sainz, obligado a salir desde el fondo por problemas de fiabilidad en clasificación, no encontró ritmo ni oportunidades estratégicas y terminó decimoquinto, muy lejos de los puntos.
El triunfo de Russell, acompañado del segundo puesto de Antonelli, confirma el excelente estado de forma de Mercedes en el estreno del nuevo reglamento. Ferrari, pese a su velocidad, vuelve a marcharse de Australia con la sensación de haber dejado escapar una victoria que estaba en su mano. El campeonato arranca con un mensaje claro: la gestión estratégica será tan decisiva como el rendimiento puro.