El sector de la moto y el vehículo ligero cerró 2025 con un nuevo avance que confirma su papel central en la movilidad española. Según los datos presentados por ANESDOR, el mercado creció un 6,9%, alcanzando las 265.220 matriculaciones, lo que supone que uno de cada seis vehículos nuevos pertenece ya a la categoría L. La tendencia ascendente se mantiene pese a un contexto regulatorio que, según la patronal, continúa sin reconocer las particularidades y beneficios de estos vehículos.
El crecimiento estuvo impulsado especialmente por el scooter, que registró un notable +12,9% y ya representa casi la mitad del mercado con 132.264 unidades. Las motocicletas también avanzaron, aunque de forma más moderada, con un +2,4% y 107.465 matriculaciones. En contraste, el ciclomotor volvió a caer, esta vez un -4,1%, confirmando la tendencia descendente de los últimos años. El canal particular continúa siendo el motor del sector, con cuotas superiores al 80% en todas las tipologías.

En el resto de la categoría L, el comportamiento fue desigual: los microcoches y microvans retrocedieron un -10,4%, mientras que los ATV y UTV crecieron con fuerza, un +25,1%, consolidando su peso en usos profesionales y de ocio. Los triciclos, por su parte, sufrieron una caída del -21,9%.
La movilidad eléctrica también avanzó dentro del sector, con un crecimiento del 14,1% y 11.053 unidades, aunque su peso sigue siendo reducido: apenas un 4,2% del total. ANESDOR subraya que la electrificación es una solución válida para parte de la categoría L, pero no para todos los vehículos, dadas sus diferentes prestaciones y usos. La asociación insiste en la necesidad de combinar tecnologías para avanzar hacia la descarbonización sin limitar opciones.
El parque de motos y vehículos ligeros continúa creciendo y alcanza ya los 5,96 millones de unidades, aunque su edad media, situada en 17,9 años, sigue siendo uno de los grandes retos pendientes. La renovación del parque, señala ANESDOR, es clave para mejorar la seguridad vial y reducir emisiones.
Un papel clave en la movilidad urbana, pero sin reconocimiento normativo
La patronal volvió a insistir en que la moto es una herramienta esencial para afrontar los principales desafíos de la movilidad urbana: descongestión del tráfico y mejora de la calidad del aire. Su tamaño reducido, agilidad y bajas emisiones la convierten en un vehículo especialmente eficiente en entornos urbanos.
Sin embargo, ANESDOR denuncia que las Administraciones siguen sin integrar la moto en sus políticas de movilidad. La Ley de Movilidad Sostenible no la menciona, la mayoría de los PMUS no le otorgan un tratamiento específico y muchas Zonas de Bajas Emisiones aplican restricciones sin considerar sus particularidades. A ello se suma el vacío legal en el etiquetado ambiental para las motos Euro5 y Euro5+, que reciben etiqueta C pese a emitir mucho menos que turismos con etiqueta ECO.
Para José María Riaño, secretario general de ANESDOR, los datos de 2025 confirman que la ciudadanía sí reconoce el valor de la moto: “El crecimiento del mercado demuestra que la moto y el vehículo ligero son una solución real a los retos de movilidad. Este avance debería ir acompañado de un mayor reconocimiento en las regulaciones”.
Previsiones 2026: crecimiento moderado
Para 2026, ANESDOR prevé un crecimiento más contenido, en torno al 4%, hasta alcanzar aproximadamente 275.700 matriculaciones. La asociación confía en que la demanda siga siendo sólida, pero advierte de que el marco regulatorio será determinante para consolidar el papel de la moto en la movilidad del futuro.
