Mazda Motor Corporation y Nippon Steel Corporation han reforzado su alianza estratégica con resultados tangibles en el desarrollo del nuevo Mazda CX-5. Esta colaboración ha permitido diseñar una carrocería optimizada en tiempo récord, reduciendo el peso del acero en un 10 % sin comprometer la rigidez estructural ni la seguridad en caso de colisión.
El proyecto se enmarca en la Política de gestión 2030 de Mazda, que busca una cadena de suministro eficiente, resiliente y orientada a la reducción de costes. La cocreación técnica entre ambas compañías ha integrado desde fases tempranas el diseño, la selección de materiales y la logística, incluyendo el uso de fábricas de chapa cercanas a las plantas de ensamblaje para minimizar emisiones y transporte.
Este enfoque responde a los retos actuales de la industria del automóvil, como la electrificación, la digitalización y los riesgos geopolíticos. Mazda y Nippon Steel prevén extender esta metodología a futuras líneas de producto, consolidando una estrategia de fabricación racional y valor compartido.
