La exploración lunar está en pleno auge, y con ella, el desarrollo de tecnologías adaptadas a las extremas condiciones del satélite. Entre los desafíos más complejos se encuentra el diseño de neumáticos capaces de soportar temperaturas que oscilan entre los -240 °C y los +100 °C, resistir la radiación solar y galáctica, y ofrecer tracción en terrenos irregulares y abrasivos.

En este contexto, Michelin ha asumido el reto de crear un neumático sin aire para el Vehículo Lunar Terrestre (LTV), en colaboración con empresas como Intuitive Machines, Boeing, AVL y Northrop Grumman. Este neumático, impreso en 3D y basado en principios de biomimetismo, está diseñado para adaptarse al terreno suelto y a las zonas de cráteres de la superficie lunar, garantizando una elevada capacidad de carga y flexibilidad.
Por su parte, Bridgestone se ha asociado con Astrobotic Technology para desarrollar un neumático para el vehículo lunar 24U CubeRover. Este diseño incorpora una estructura esquelética de radios de metal y una estructura elástica que puede deformarse al pasar sobre obstáculos, como rocas lunares, maximizando la absorción de impactos y la tracción.
Ambas compañías están aplicando su experiencia en soluciones sin aire para aplicaciones extremas, así como en sus anteriores colaboraciones con la NASA, para desarrollar neumáticos que no solo soporten las condiciones lunares, sino que también contribuyan al avance de la movilidad en la Tierra.
Con estos desarrollos, Michelin y Bridgestone no solo están allanando el camino para futuras misiones lunares, sino que también están sentando las bases para innovaciones en movilidad terrestre, demostrando que la exploración espacial puede tener beneficios tangibles en nuestro planeta.