Marc Márquez ha vuelto a lo más alto del motociclismo mundial. Seis años después de su último campeonato, el piloto de Cervera ha conquistado su noveno título mundial el séptimo en MotoGP tras finalizar segundo en el Gran Premio de Japón, suficiente para certificar una temporada marcada por la constancia, el dominio técnico y una recuperación emocional sin precedentes.

La carrera en el circuito de Motegi, propiedad de Honda, fue el escenario perfecto para cerrar una etapa que comenzó en 2020 con una lesión que amenazó su carrera. Márquez, ahora con Ducati, ha demostrado que la ambición y el talento siguen intactos. En una prueba sin sobresaltos, el español mantuvo la calma, remontó posiciones y cruzó la meta detrás de Pecco Bagnaia, asegurando los puntos necesarios para proclamarse campeón.
Con este título, Márquez iguala a Valentino Rossi en número de coronas en la categoría reina y se coloca a solo una del récord histórico de Giacomo Agostini. A sus 32 años, ha logrado 11 victorias en carreras dominicales, 14 podios y 8 poles en lo que va de temporada, además de 14 triunfos en pruebas al esprint.
La celebración fue sobria pero cargada de significado. Márquez, visiblemente emocionado, reconoció que este campeonato representa mucho más que un número. “He luchado contra mí mismo durante años. Hoy estoy en paz”, declaró en rueda de prensa, agradeciendo el apoyo de su entorno, especialmente el de su hermano Álex.
El título de 2025 no solo consagra a Márquez como uno de los grandes del deporte, sino que también marca el éxito de su transición a Ducati, una apuesta arriesgada que ha dado frutos. El piloto catalán correrá las próximas pruebas ya como campeón, pero con la misma hambre competitiva que lo ha caracterizado desde sus inicios.