Toyota celebra su carrera número 100 en el WEC con un repaso en cifras a su dominio híbrido desde 2012, marcado por victorias, títulos mundiales, Le Mans y una trayectoria técnica pionera.
Toyota alcanza en Imola un hito simbólico y técnico: su carrera número 100 en el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC) con un tren motriz híbrido. Desde su regreso a la élite en Le Mans 2012, la marca japonesa ha construido una trayectoria que no solo define su identidad deportiva, sino que también ha marcado el estándar tecnológico de la resistencia moderna.

A lo largo de catorce temporadas consecutivas, Toyota ha consolidado un dominio sostenido basado en la eficiencia energética, la fiabilidad mecánica y la evolución constante de su plataforma híbrida. El recorrido acumulado desde 2012 asciende a 293.796 kilómetros, una cifra equivalente a siete vueltas completas a la circunferencia terrestre. En ese tiempo, los prototipos de la marca han completado 40.254 vueltas, afrontando un total programado de 872 horas de competición.
El rendimiento deportivo acompaña a la estadística. Toyota suma 109 podios, 49 victorias y 42 pole positions, consolidándose como el fabricante con mayor éxito en la era híbrida del WEC. Su hegemonía incluye 13 títulos mundiales —siete de constructores y seis de pilotos— y una racha histórica de cinco triunfos consecutivos en las 24 Horas de Le Mans entre 2018 y 2022.
El programa híbrido ha contado con 14 pilotos de nueve nacionalidades y ha competido en 15 circuitos distintos del campeonato. La evolución técnica se refleja en cinco generaciones de prototipos, desde el TS030 HYBRID hasta el actual TR010 HYBRID 2026, desarrollados entre los dos centros neurálgicos del proyecto: Higashi-Fuji (Japón) para el tren motriz y Colonia (Alemania) para el chasis y las operaciones deportivas.
Las 6 Horas de Imola 2026 no solo abren una nueva temporada, sino que simbolizan un siglo de carreras híbridas que han redefinido la resistencia. Toyota llega a esta cita como pionero, referente y protagonista de una era en la que la tecnología híbrida ha dejado de ser una apuesta para convertirse en una realidad competitiva.